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sábado, 10 de noviembre de 2018

Insolación en perros

La insolación es un trastorno grave en el que el perro no es capaz de disipar calor con suficiente velocidad y su temperatura corporal aumenta hasta niveles peligrosos que pueden dañar múltiples órganos e incluso causar la muerte del perro. Este trastorno no es lo mismo que la fiebre. En la fiebre, la temperatura aumenta como una respuesta del cuerpo ante lesiones e infecciones. En cambio, en la insolación el aumento de temperatura se debe a que el perro no puede eliminar el calor que genera su propio cuerpo o que recibe del ambiente.

Dado que se trata de un trastorno grave, la insolación debe ser tratada inmediatamente para evitar daños importantes y la muerte del perro. Lastimosamente, la mayoría de las veces no se reconocen los síntomas hasta que es demasiado tarde. Por eso es importante reconocer los síntomas del choque térmico, pero más importante aún es reconocer las causas y saber evitar este riesgo para la salud de nuestros perros.

Los perros son susceptibles a sufrir una insolación porque no tienen un sistema muy eficiente para regular su temperatura. No pueden eliminar calor a través de la transpiración y su principal mecanismo de regulación de calor es el intercambio gaseoso a través de la respiración. Por eso jadean cuando hacen actividades físicas intensas.

Las consecuencias dependen del tiempo que pasa desde que sube la temperatura, de los primeros auxilios y del tratamiento que recibe el perro. Pueden ir desde una deshidratación sin mayor impacto hasta la muerte del animal. Las consecuencias de una insolación pueden incluir: pérdida de sales, hemorragias internas, insuficiencia hepática, insuficiencia renal, derrame cerebral, daños en múltiples órganos, coma, muerte.

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