Buscar

jueves, 17 de agosto de 2017

Más cruceños apuestan por la vida de los perros discapacitados


El sonido de un coche frenando, un aullido lastimero y los cuchicheos de algunos curiosos acercándose; el escenario de un perro atropellado es algo muy usual de ver en las calles de nuestra ciudad. Hace algunos años lo que ocurría en casi todos los casos, cuando alguien en su buena voluntad llevaba al animal al veterinario, era que el profesional recomendaba y ejecutaba la medida de “dormir” al can, un eufemismo que en muchos casos, solo sirve para dormir la conciencia por una decisión cómoda y fácil.

El proyecto Quior
No obstante, en los últimos años existe una tendencia creciente hacia valorar más la vida de las mascotas.
Esto ha llevado al surgimiento de movimientos como el Proyecto Quior, iniciado por Yerika Franco y nombrada así en honor de un perrito que rescató hace algunos años.

Según relata Franco, se trataba de un cachorro de apenas cuatro meses que fue arrollado por un vehículo en la zona de El Quior, rompiéndole las piernas y la cadera. La activista recogió al animal y cuidó de él; el cuidarlo significó descubrir lo mucho que un ser vivo puede aferrarse a la vida.
Lamentablemente el can falleció hace 2 años por complicaciones en su salud, pero en su recuerdo Franco llevó adelante el Proyecto Quior, que da soporte a dueños de mascotas discapacitadas.

La organización ha sido un éxito y actualmente aglutina a cerca de 30 propietarios de animales con distintas discapacidades y los ayuda a conseguir medicamentos y alimentos. También da refugio temporal a algunos perros y gatos, hasta que estos encuentren un hogar definitivo. La página de Facebook del Proyecto Quior tiene ya cerca de 1.000 seguidores y continúa creciendo.

Entregada a los rechazados

Singular es el caso de Maritza Ávalos, miembro de Proyecto Quior, ella tiene viviendo en su casa a tres perros con discapacidad que llegaron supuestamente para vivir temporalmente, pero que ganaron su corazón y se quedaron. Ávalos es enfermera de profesión, pero rescatista por vocación, actualmente tiene en casa a 15 perros a los que dedica toda su vida, todos ellos tienen distintos problemas de salud.

Al preguntarle por qué tiene tantos perros con estos problemas, Maritza responde simplemente: “Porque nadie los quiere. Nadie los acepta porque los ven como una carga y yo creo que todo ser vivo merece una oportunidad”. Para esta profesional de salud, el tener a todos estos perros viviendo en su casa le ha enseñado
a ser más sensible y le ha ayudado a comprender mejor la situación de aquellos seres vivos que sufren de algún tipo de discapacidad.

“Son muchos problemas los que aparecen, por ejemplo, uno de los perros que está postrado es agresivo y se estresa, pero es por su situación”, afirmó la enfermera, quien admitió que mantenerlos representa un gasto pesado de tiempo y dinero, por lo que invierte gran parte de su salario mensual en ellos, pero seguirá recibiendo más mientras pueda hacerlo.

Eutanasia es la última opción

Martha Teresa Soliz es la propietaria de la clínica veterinaria Zoolife. Como médico veterinario especialista en cirugía ortopédica y traumatóloga, es la voz más autorizada para hablar de los alcances del daño en un perro atropellado.
Soliz fue muy crítica con algunos de sus colegas que optan por el sacrificio de los animales como una primera opción, sin contemplar otras alternativas de tratamiento que existen.

“Hay que distinguir la eutanasia humanitaria de la eutanasia por comodidad”, aseveró la veterinaria, quien afirmó que este recurso es necesario solo cuando ya no se puede hacer nada, cuando el animal sufre demasiado durante mucho tiempo, cuando su calidad de vida se ha visto severamente afectada o cuando la familia no puede asumir el trauma o la responsabilidad de mantener las necesidades del animal; cosa que sucede, por ejemplo, con familias que cuentan con niños pequeños o espacios reducidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario