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domingo, 24 de noviembre de 2013

Perros y gatos Mascotas de los poderosos

La mandataria brasileña, Dilma Rousseff, protagonizó una campaña para lograr el mejor nombre para su labrador; el presidente chileno, Sebastián Piñera, suele acudir a actos oficiales con su perro Bolt y el uruguayo José Mujica genera ternura con su pequeña Manuela.

La Presidenta de Argentina realizó un discurso tras su operación y aprovechó el espacio para presentar a Simón, el cachorro que le había prometido Hugo Chávez.

El estadounidense Barack Obama, con Bo, y el ruso Vladimir Putin, con Buffi y Yume, son dos de los casos más conocidos en el mundo. Sólo el primer ministro británico, David Cameron, marcó la diferencia con un gato, llamado Larry.

La tendencia, entonces, se podría considerar una maniobra política de los poseedores del poder en el mundo para generar una imagen generosa y comprensible.

HISTORIAS Y SENTIMIENTOS

La mascota de Cristina Kirchner es un perro de raza Mucuchíes que fue regalo del hermano de Hugo Chávez, Adán.

"Éste es el perro que Hugo Chávez me había prometido que me iba a regalar, es el perro nacional de Venezuela. Es una raza especial criada en Venezuela y acompañó al libertador Simón Bolivar en todas sus batallas", según pública Infonews.

El perro de Barack Obama se llama Bo y es tan famoso que tiene una entrada en Wikipedia. Bo fue un regalo que le hicieron a la familia del Presidente de los Estados Unidos porque es una raza hipoalergénica, y una de las hijas de Obama, Malia, sufre de diversas alergias. Desde el año pasado, el “primer perro” de EEUU está acompañado por una hembra de su misma raza llamada Sunny.

El presidente uruguayo, Pepe Mujica, tiene como mascota a una perrita de la calle que tiene una discapacidad: le falta una patita. La perra es pequeña, se llama Manuela y lo acompaña a varios lados.

El amor que Mujica le tiene a su perra es tan grande que incluso han hecho una canción -Couplé de Manuela y el Pepe - que describe la relación entre el lider uruguayo y su mascota.

“Manuelita no es una perra más, es astuta y muy sagaz. En su mente de animal, tiene conciencia social. Es de puro proletaria, que renguea al caminar.

Cuatro patas es una ostentación y según su convicción tener cuatro es de burgués, si podés vivir con tres. Muerte al perro con mantita, oligarca pequinés.

Manuelita, Manuelita quién diría dónde estás, vas a usar como tu cuchita el sillón presidencial.”

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