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miércoles, 6 de febrero de 2013

5 mil canes callejeros deambulan por El Alto

En las calles de la urbe alteña existen cerca de 5 mil canes callejeros deambulando, mismos que se convierten en un riesgo para la salud pública de la ciudadanía, según informó el responsable de Zoonosis del Municipio alteño, Fernando Rivas.

Para contrarrestar esta situación, a través de esta unidad, la Comuna de esta ciudad pretende habilitar una clínica veterinaria fija y otra ambulatoria desde la última semana de marzo con las que se pretende controlar la proliferación de los perros.

Entre los planes de la entidad edil se espera contar con el apoyo y asesoramiento de Animales SOS para que la clínica móvil realice la esterilización a los perros vagabundos, al mismo tiempo la veterinaria se encargará de recogerlos para llevarlos a un albergue donde los ciudadanos podrán adoptarlos.

“Los perros de la calle serán recogidos y luego dados en adopción, no queremos que se elimine a los canes porque son animales que tienen sentimientos”, enfatizó Rivas.

Por otra parte, la autoridad adelantó que en la segunda quincena de febrero se dictarán charlas y seminarios a comerciantes de animales sobre el cuidado y enfermedades de los canes con el objetivo de prevenir la proliferación de los padecimientos. El evento será realizado en el Teatro Raúl Salmón de la Barra de la Alcaldía Quemada.

UNA REALIDAD DISTINTA

La última pala cargada de tierra cae en la fosa, es el cierre del acto de despedida a un miembro de la familia, le llamaban Dogui y la familia sollozante, recuerda aquellos momentos gratos que pasaron juntos. “Era más que un perro, cuando un miembro de la casa llegaba, él meneaba la cola, pues su alegría, compañía y fidelidad era única, solo le faltaba hablar”, señala Mónica, una de sus amas.

No todos los canes gozan por un final similar, la suerte de encontrar una familia que les dé el cuidado necesario es para pocos otros son dejados al olvido y buscan cobijarse en rincones, plazas, árboles, jardineras, etc. y lado a lado buscan transmitirse el calor para pasar la noche y sobrevivir.

Mientras tanto, entre los ciudadanos de El Alto los recuerdos trágicos y bellos sobre los animales y su fidelidad perduran en la memoria.

“Las carreteras son los lugares más trágicos paras estos seres, en el camino a Laja vi como un perro fue lanzado por un automóvil, prácticamente lo hizo volar, el cachorro se quejaba de dolor, su llanto era muy fuerte y mientras agonizaba muchos otros perros corrieron a toda velocidad para ponerse alrededor de él, y se pusieron a aullar, hasta que el perro murió, poco a poco se retiraron los demás”, indica Celia, una vecina alteña consternada por este recuerdo.

“Dicen que la enseñanza con el ejemplo es mejor que las palabras. Un cuadro me mostró en una ocasión como un perro acompaña a su compañero que perdió la vida tras ser atropellado por un automóvil, lo que me llamó la atención es que estando en plena vía, donde aún siguen transitando las movilidades, el can no se aleja del lugar, arriesga su vida para proteger el cuerpo”, señala Katty recordando lo que hace años observó en la plaza Ballivián.

Según datos de Zoonosis, en la urbe alteña existen 251 mil canes registrados y vacunados contra el mal de rabia y otros 5.000 que no están registrados por lo que se los considera perros callejeros, la mayoría anda en jauría expuestos a los peligros que les espera como ser atropellados, intoxicados con la comida que deben buscar en basurales o caso contrario son echados con palos, piedras y agua hervida de lugares donde sirven alimentos, comerciantes de comida.

“Otro de los riesgos es que los perros echados a la calle pueden adquirir el mal de rabia y la parasitosis”, indica Juan Paucara Quispe, encargado de la Veterinaria Braco de la zona 16 de Julio.

“El hecho de sacarlos a las calles no soluciona el problema, al contrario puede derivar en otro tipo de conflictos, porque cuando no tienen que comer buscan lo que pueden en los basureros y esparcen todo, ensuciando la calle. Hay perritos que se hacen echar con agua hervida cuando miran a las comideras de los restaurantes, y otros peor todavía, cuando no saben andar o cruzar las avenidas las movilidades les pisan. Los animalitos en la casa son una compañía, no hay que mirarlos como un problema”, expresó Katty.

“Si van a querer un animal para votarlo a la calle, es mejor que no lo tengan, porque sufren y les pasa cualquier cosa”, añadió.

ABANDONO

El abandono de canes es aún una constante en la urbe, pero estas acciones se precisan con mayor intensidad en los barrios alejados. La mayoría de ellos son echados del hogar cuando crecen y las de su “familia” aumentan.

“Los votan a la calle cuando son grandes, ya no quieren hacerse cargo del animal y lo ven como un estorbo y una carga porque ensucian la casa. Muchas familias sólo quieren perros para que cuiden la casa, pero cuando les hacen renegar los pegan y los mandan a la calle”, señaló Carmela Aruquipa, estudiante de veterinaria.

“Los animales causan ternura cuando son pequeños, los alimentan y bañan, cuando crecen, algunas familias ven la forma de deshacerse del animal y optan por hacerlos dormir, envenenarlos o abandonarlos en la calle”, complementó la estudiante.

“Mi esposa es la que se encargaba de cuidar a Locky (nombre del can) desde pequeño era como un niño, lo bañaba, vestía y alimentaba, pero cuando ya creció era incómodo tenerlo en el hogar. Primero lo sacamos al patio, pero como ya empezamos a trabajar con mi esposa, era difícil hacerse cargo de su higiene, así que optamos por sacarlo a la calle pero los vecinos se molestaban porque era ‘loco’ y asustaba a la gente, entonces lo devolvimos a las personas que nos lo habían regalado, unos familiares, ellos luego lo envenenaron”, relata Freddy Beltrán, vecino de Alto Lima.

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