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jueves, 9 de enero de 2014

Cuidado: gusano del corazón



Agitación, pérdida del apetito, tos seca y decaimiento son los síntomas que presenta la mascota cuando ha sido infectada por el gusano del corazón, un parásito que se aloja en ese órgano hasta provocar la muerte.

“Se transmite a través de picaduras de mosquitos en climas tropicales. Se desarrollan en el oriente del país y no así en climas fríos como el de La Paz”, explica la veterinaria Mariana de la Peña, de la clínica de animales Doctor De la Peña.

Esta enfermedad, cuyo nombre científico es Dirofilariasis, se originó hace más de un siglo en canes y se extendió a gatos, lobos, hurones, zorros y leones, entre otros.

“A través del torrente sanguíneo, el parásito viaja para alojarse, crecer y reproducirse en el corazón”, agrega De la Peña.

Para verificar si la mascota está infectada es preciso realizar una ecografía del corazón y un análisis de laboratorio que determinarán el tratamiento a seguir. “El desarrollo del parásito en el cuerpo del animal toma de tres a ocho meses y si no es tratado traerá consigo la muerte de la mascota”, explica el doctor Miguel Quisbert, de la veterinaria Hocico Spa.

Los medicamentos para tratar este mal son agresivos con el organismo del animal, pues se requiere una serie de inyecciones antibióticas. Por eso, el perro debe guardar reposo durante semanas para evitar, además, daños en los pulmones, debido a obstrucciones por los gusanos muertos.

Prevención

“Una desparasitación cada tres meses es fundamental para evitar que se desarrolle esta infección. Sin embargo, en muchas zonas cálidas de nuestro país no se cuenta con el servicio veterinario y los perros mueren sufriendo”, acota Quisbert.

El animalito, cuando padece de esta infección, deja de comer, pierde las fuerzas y poco a poco va decayendo. “Durante el crecimiento y reproducción del gusano, éste acapara gran parte del corazón, por eso el can se siente asfixiado”, describe De la Peña.

Estos gusanos son de color blanco, pueden alcanzar longitudes de 12 a 15 mm y tienen la boca armada con afilados ganchos que les permite cortar los tejidos y succionar la sangre de la mascota. “Muchas personas desconocen esta enfermedad. Si bien la tasa en Bolivia es baja, hay que tener cuidado”, dice Quisbert.

Fuente: Miguel Quisbert, (2422651) y Mariana de la Peña (76520007), veterinarios.


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