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domingo, 19 de enero de 2014

Tarechi, Quechichi y Catalina hacen de la Llajta un nido

Las palmeras de algunas plazas que están apostadas en medio del característico barullo citadino de Cochabamba, se convirtieron en el nido, la fuente de alimentación, y hasta el sitio en el que dan a luz, tres especies diferentes de loros.

Se trata del Tarechi, el Quechichi y la Lorita de Catalina (nombres comunes), tres tipos de plumíferos que pintan de verde el cielo de -principalmente- dos espacios de recreación del Casco Viejo de la ciudad, la plaza Colón y la plaza principal 14 de Septiembre.

Este trío de loros no solo aprendió a lidiar con los riesgos de la ciudad, sino también con sus habitantes, pues mientras los dueños de casas -de sobremanera aquellos que tienen jardines amplios- están distraídos o ausentes, los plumíferos verdes se comen los frutos y las flores de sus árboles o simplemente reposan y juegan entre las ramas. No obstante, este es un accionar típico de los loros más avezados, pues la mayor parte de estas aves evita acercarse más de la cuenta a la gente, por miedo a ser capturadas.

ORIGEN Más allá de su modus vivendi, muchos cochabambinos cuestionan la masiva presencia de loros en la ciudad, a tiempo de autorresponderse, indicando que este fenómeno deriva de la irresponsabilidad de aquellos amos que los dejaron escapar de sus jaulas.

"Yo tenía un vecino que tenía varios loros, pero de repente él los dejó libres para que supuestamente vivan con estos grupos de loros que no están en cautiverio, los que merodean por la plaza", contó una vecina de la avenida Salamanca, a tiempo de indicar que cree que este caso es común en la ciudad y que por eso hay una población abundante de estas aves.

Por otra parte, el propietario de un lorito parlante, Martín Camacho contó que su mascota se perdió de su domicilio (ubicado cerca al puente de Quillacollo) hace poco, y tras ese hecho aseguró haber visto otra ave parecida a la suya, volando sobre las copas elevadas de los árboles de la Plaza Principal.

Pese a que ambos comentarios son lógicos si se trata de dar explicación al origen de los loros citadinos, el biólogo e investigador asociado del Centro de Biodiversidad y Genética de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), José Balderrama, descartó las teorías generadas por la gente de a pie, argumentando que las posibilidades de supervivencia de -específicamente- los loros domésticos en la ciudad son mínimas.

“La especie parlante tiene otra forma de vida y no aguantaría las condiciones de la ciudad. Vivirían poco tiempo”, recalcó Balderrama.

Entonces, si ese no el génesis del trío de loros que moran en la ciudad ¿de dónde vienen realmente?

Balderrama explicó que el Tarechi o también llamado loro maicero, moraba en el valle qhochala incluso antes de que se construyan las numerosas infraestructuras que ahora la revisten y -con el transcurso del tiempo- fue habituándose a los cambios.

Es decir, la gente podrá ver a esta especie surcando los cielos citadinos todo el año. Un tip para identificar al Tarechi, según Balderrama, es que siempre vuelan en grupos numerosos, cerca de 20 integrantes mínimamente.

Las dos aves restantes, el Quechichi y la Lorita de Catalina, sí viven en la ciudad de Cochabamba pero se originaron en las tierras bajas del país (hacia el Chaco).

A diferencia del Tarechi, estos dos tipos de plumíferos rondan las plazas exclusivamente en temporada de lluvia.

La población los puede identificar a través de sus características físicas, es decir su tamaño es reducido y su cola es punteaguda.

Otra característica propia de estos loros es que suelen volar en grupos reducidos y ocasionalmente en parejas.

Cerca de medio centenar

Pese a que hasta la fecha no existe un estudio departamental que determine la cantidad exacta de loros que moran en la ciudad, el biólogo e investigador asociado del Centro de Biodiversidad y Genética de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), José Balderrama, estima que existen cerca de tres bandadas -con 10 a 20 loros- que vuelan con frecuencia por la plaza Colón, sin incluir a los otros grupos más reducidos. Es decir, se estaría hablando de más de medio centenar de plumíferos verdes que hicieron de Cochabamba un nido.

INTENCIONES Una entidad que está llevando adelante un relevamiento de datos sobre las aves urbanas es el Museo de Historia Natural "Alcide d´Orbigny´´, a través de un grupo de profesionales.

Una de las investigadoras, Tatiana Guerrero, dijo que -de momento- la institución cuenta con algunas tesis al respecto.

Rescatan avifauna con plantas nativas
Gabiota Borda

Ambientalista

La especialista en medio ambiente Gabiota Borda indicó que las autoridades municipales están en un proceso de cultivo de plantas nativas que proyectan ser el hábitat de las aves urbanas como los loros.

Asimismo se refirió a los peligros a los que están expuestos constantemente este tipo de plumíferos verdes.

OPINIÓN (O): ¿Qué medidas están asumiendo las autoridades para cuidar a los loros?

GABIOTA BORDA (GB): Actualmente se están implementando plantaciones forestales con especies nativas, justamente para recuperar la avifauna asociada a estos microbosques. Así también se está desarrollando un trabajo dirigido, en coordinación con la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) para elaborar un inventario de toda la avifauna que existe en el municipio, para que -en base a esta información- la Dirección de Protección de la Madre Tierra tome las acciones correspondientes.

O: ¿Qué tipo de riesgos corren estas aves?

(GB): Por un lado, la destrucción de sus nidos por tala de árboles.

Por otra parte, el envenenamiento por parte de la gente, debido al daño que ocasionan en las flores, frutos, brotes tiernos al alimentarse, o bien debido a la rotura de las ramas que pueden ocasionar por el peso de sus nidos, o al ruido que producen.

Recomiendo a las personas que respalden el proceso de recuperación de la avifauna, plantando árboles.





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