En su discurso de agradecimiento tras la victoria el 4 de noviembre, Obama les prometió ante miles de personas que podrían tener un perro en la Casa Blanca.
Y así fue. La tarea para elegir a la mascota no fue fácil, sobre todo porque la mayor de sus hijas, Malia, entonces de 10 años, tiene alergia, por lo que tenía que ser un animal que no desprendiera pelo.
Embajadas, ciudadanos particulares y refugios de perros ofrecieron posibles candidatos para entrar a formar parte de la familia Obama, hasta que finalmente llegó Bo, un perro de aguas portugués blanco y negro regalo del fallecido senador demócrata Edward Kennedy.
El 12 abril de 2009 se difundió la primera foto de la mascota. Dos días después debutó en sociedad cautivando de inmediato.
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