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jueves, 30 de julio de 2015

Tres perros que acompañaron las diferentes luchas sociales

Petardo, Petardos y Romerito son los tres perros que acompañaron diferentes luchas sociales en Bolivia, siempre fieles a las causas y a la cabeza de todas las manifestaciones. Se ganaron el amor y el respeto de sus compañeros humanos.

Romerito, el defensor de la Madre Tierra

Romerito, así le decían los manifestantes de la IX marcha en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS)en 2012, al canino que se adhirió en el municipio de San Borja.El perro de color negro con las patas cafés, se ganó el corazón de todos los marchistas y un puesto en la misma pues siempre estaba junto a la bandera con el Patujú delante de la marcha.

Adolfo Chávez contó a ANF que el perro tenía una chaqueta blanca con el Patujú, símbolo de las tierras bajas, y que al sonido de la tamborita, el can se ponía a la delantera al mismo paso que toda la manifestación.

Le pusieron Romerito, porque pensaban que en cualquier momento los podía dejar o traicionar como ellos creen que hizo el entonces ministro de la Presidencia, Carlos Romero, quien al inicio de su carrera política trabajó muy de cerca con los indígenas de tierras bajas. Con el tiempo dejó de ser un nombre despectivo, porque el canino mantuvo su fidelidad a la marcha todo el tiempo.

Cuando la marcha llegó a Chaparina y se decidió la represión de la policía a los manifestantes, el canino corrió la misma suerte que los defensores del TIPNIS. Se subió a la camioneta policial en la que estaban trasladando a las personas y ladraba a los "verde olivo", pero el miedo lo hizo bajar del automóvil para quedarse en el camino.

"Nos hubiera gustado que llegue con nosotros a la ciudad de La Paz", expresó Chávez.

Agregó que después de la marcha, Chávez fue por el lugar para encontrarlo, pero nadie sabe del canino; sin embargo todos lo recuerdan con mucho cariño.

Petardos, el orureño

El primer Petardos, acompañó las marchas de Central Obrera Departamental de Oruro y las manifestaciones de la Universidad Técnica de Oruro (UTO).

Lo llamaron así porque le gustaba masticar los cachorros de dinamita que los mineros utilizaban en las movilizaciones y por ello lo bautizaron con ese nombre.

El perro deambula por la ciudad de Oruro por la avenida Cívica o por el Socavón. Ingresaba en las clases de las facultades de Derecho o Economía e incluso acompañaba los entierros, según el blog de Cochabandido. Además, fue parte de varios eventos desde el carnaval, los desfiles cívicos, las demostraciones de la banda Poopó, entre otros, y manifestaciones de universitarios.

Petardos fue muy querido por todos. ¿Fue? Algunos orureños sostienen que el perro ya murió justamente por problemas digestivos que le causó la pólvora de los petardos.

Los orureños pidieron que se haga un monumento en su nombre en la avenida Cívica recordando al perro que acompañó todos los actos importantes de esta ciudad.

Petardo, el perro de Comcipo

Y por último está el nuevo Petardo, quien acompañó la lucha de los potosinos que llegaron a la ciudad de La Paz con un pliego de 26 puntos.

Al canino también le gusta la dinamita, y hasta se salvó de morir por una. Su vida dio un gran giro desde que se unió a la marcha potosinista, pues le dieron comida y un hogar en los corazones de todos los marchistas. Se volvió el referente de la lucha potosina y esperan su llegada a la Villa Imperial con muchas ansias para darle la bienvenida al símbolo cuadrúpedo de la movilización.

Todos quieren adoptar a Petardo, pero el universitario de la Tomás Frías, Luis Alvarado se hará cargo del canino.

Petardo dejó de ser un perro callejero y fue al spa para que lo bañen. Ya tiene un collar con su nombre y diferentes mudas de ropa, pero sobre todo un hogar.

"Hoy en el siglo XXI, el único símbolo totémico de las ciudades encarceladas en su contradictoria conducta y desarrollo es el perro callejero. Debido a la escasa solvencia moral del ser humano, decidimos homenajear a un perro", escribió un anónimo en la página de Facebook "Monumento al perro Petardos".

El 27 de julio se celebra el día mundial del perro callejero, recordando a estos animales que deambulan en la calle, pero para concientizar a los humanos a la tenencia responsable de estos animales.

En México está el monumento de los perros callejeros. Peluso es el ícono de los perros abandonados por la indiferencia humana. Tiene una placa que dice lo siguiente: "Mi único delito fue nacer y vivir abandonado. Yo no pedí nace y a pesar de tu indiferencia y de tus golpes, lo único que te pido es la sobra de tu amor. ¡Ya no quiero sufrir, sobrevivir al mundo es sólo una cuestión de horror!, ¡Ayúdame por favor!"

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