Buscar

domingo, 22 de julio de 2012

La codicia mata a los rinocerontes

Sudáfrica, donde se concentra el mayor número de rinocerontes del planeta, está sufriendo desde hace años las matanzas incontroladas de este mamífero, y el número de muertes aumenta de forma desproporcionada.

Si en 2007 los cazadores furtivos eliminaron alrededor de 13 rinocerontes, en 2011 fueron más de 448 y en lo que va de año ya se han contabilizado 245, con el único fin de cortarles los cuernos para su venta.

El área más afectada es el Parque Kruger, la reserva natural más grande de Sudáfrica, con cerca de 20.000 kilómetros cuadrados, en la frontera con Mozambique, y la provincia de Limpopo, en el norte de Sudáfrica. El Gobierno de este país, consciente del peligro que supone este comercio para la supervivencia de la especie, ha enviado policías, soldados y guardas retirados para fortalecer la supervisión en este inmenso parque.

Mensajes de alerta

La situación es tan dramática que organizaciones internacionales en defensa de las especies están luchando para concienciar a los países receptores de este comercio ilegal de que tomen medidas para acabar con él.

El príncipe Guillermo, segundo en la línea sucesoria a la Corona británica, también ha pedido que se tomen medidas para acabar con el comercio de cuernos de rinoceronte y, recientemente, hizo unas declaraciones a la cadena de televisión BBC como parte de una campaña para salvar a estos animales.

“Junto con los elefantes, son los dos animales más preciados por los cazadores furtivos. Si no hacemos nada, será una pérdida trágica para todo el mundo”, dijo el hijo del príncipe Carlos.

Luis Suárez, responsable de la Conservación de Especies de la organización World Wildlife Found (WWF), explica cuáles son las razones de la expansión de este comercio.

“Los cuernos de rinoceronte que salen de África se destinan al mercado asiático y, sobre todo, a China y Vietnam, que son los principales destinatarios. Este mercado se inició hace unos años, cuando se comenzó a extender la creencia de que el cuerno de rinoceronte posee unas propiedades especiales para curar el cáncer. Ése ha sido el detonante que ha provocado que se dispare la demanda y se haya creado un mercado negro muy importante. Se habla de que, por unos pocos gramos del producto, se llegan a pagar miles de dólares”.

Según la policía sudafricana, los cazadores furtivos trabajan por pedidos de particulares y de grandes mafias. Los cuernos son comercializados hacia el este de Asia a un valor superior al oro o la cocaína.

Son varias las organizaciones que se han unido para realizar un esfuerzo conjunto, como indica Suárez, “desde Traffic (una red de vigilancia del comercio de vida silvestre), junto con nosotros, WWF, hasta la Internacional Union for Conservation of Nature (IUCN), hemos tratado de frenar la falsa idea sobre sus supuestas propiedades medicinales y hemos pedido a las autoridades que certifiquen que esto no es verdad, que el cuerno de rinoceronte no constituye ningún remedio”.

Existen herramientas legislativas y, de hecho, como añade el portavoz de WWF, “todos los rinocerontes están incluidos en el catálogo de Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), y existe un control sobre todas las piezas. No obstante, si no existe una vigilancia en las aduanas ni una aplicación estricta de la normativa, no se puede hacer nada”.

Contra la demanda

Por eso, para Luis Suárez, “lo más importante es actuar sobre la demanda y reducirla para eliminar el interés por comprar la pieza. Lo más complicado de todo es que estamos hablando de un tráfico ilegal, de un mercado negro, por lo que las piezas no se trasladan a través de redes comerciales convencionales. Son las mismas mafias, y con la misma infraestructura, las que trafican con armas o con drogas”.

La Policía sudafricana ha detectado que estas mafias llegan a tratar, incluso, con las personas que se supone son las que han de cuidar los parques naturales. El pasado mes de febrero fueron detenidos cuatro guardabosques del Parque Kruger.

Suárez señala que “la postura del Gobierno de Sudáfrica es de una profunda preocupación: está poniendo en marcha dispositivos cada vez más complejos y protocolos de investigación para detectar y poder encontrar a estos cazadores furtivos. Cuando se halla un rinoceronte muerto, se establece un escenario propio de películas, con el fin de encontrar desde la bala a las huellas para localizar a los responsables, a lo que hay que agregar un análisis de ADN de cada uno de los rinocerontes abatidos que es localizado”.

Redes mafiosas

En lo que va de año, la Policía ha arrestado a 161 personas relacionadas con este tráfico y, como indica Suárez, “la legislación de ese país castiga duramente la matanza y el tráfico de rinocerontes. Pero estamos hablando de redes muy sofisticadas: no se trata del cazador furtivo tradicional, sino de redes que desgraciadamente están altamente profesionalizadas, que detectan a los animales con helicópteros, se internan por la noche con sensores y visores nocturnos y disparan con armas con silenciador de gran calibre. Es decir, que detrás de la caza de rinocerontes existe toda una organización de tipo delictivo”.

“El problema de la extinción del rinoceronte –dice el portavoz de WWF- no es tanto en África como en Asia. En el primer continente, hay alrededor de 20.000 ejemplares de rinocerontes de la raza blanca y unos 5.000 de la especie de rinoceronte negro. Aunque la situación para este animal en la actualidad es bastante estable, si sigue la tasa de mortalidad de 500 ejemplares al año, la especie se puede ver comprometida”.

Y explica que es “mucho más peligrosa y desperada la situación para las tres especies que hay en Asia, donde dos de ellas tienen poblaciones de 50 o menos de 200 individuos. El año pasado ya denunciamos que el último ejemplar de una de las poblaciones de estos rinocerontes, el de Java, que vive en Vietnam, había aparecido muerto y con el cuerno cortado.

De las tres especies asiáticas de rinocerontes, el de Java y el de Sumatra están en peligro crítico de extinción, mientras que la tercera especie, el rinoceronte indio, con cerca de 3.000 ejemplares se encuentra un poco mejor, pero de seguir esta situación puede llegar a ser dramática en muy poco tiempo”.

“Lo que denuncia WWF es una gran crisis que tiene que ver con el comercio ilegal de especies y que afecta sobre todo a tres: al rinoceronte, al elefante y al tigre, que son grandes especies icónicas, y que, debido a un mercado, sobre todo oriental, y una demanda creciente de productos derivados de estos ejemplares, están siendo sometidos a una presión muy fuerte por parte de los furtivos”, concluye el portavoz de la organización WWF (EFE Reportajes).

No hay comentarios:

Publicar un comentario