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domingo, 15 de julio de 2012

Perros al rescate

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Fotos: Luis Salazar/ Página Siete
Fotos: Luis Salazar/ Página Siete
En medio del ruido y la confusión, los perros buscan a seres humanos entre los escombros de un terreno de Obrajes.
Los terremotos, tsunamis y otros desastres naturales se han convertido en hechos frecuentes en los últimos años. Cada vez son más necesarios los equipos especializados en rescates y emergencias.

Sin embargo, la ayuda que pueden brindar muchos equipos especializados en rescates puede ser insuficiente, cuando se trata de personas desaparecidas o enterradas bajo los escombros después de un terremoto.

A la hora de rescatar a personas con vida o de recuperar el cuerpo de personas que la han perdido en derrumbes u otros desastres el trabajo con perros de rescate es fundamental.

Escombros

En Bolivia se acaba de realizar un curso de rescate con perros, al que asistieron entrenadores de diferentes sitios del mundo junto a sus canes. Los canes están entrenados para rescates entre escombros, para búsquedas en nieve, agua y en la selva.

A fines de junio el equipo de la Unidad K9 de Búsqueda y Rescate con Perros, que organizó el evento, se ha dado cita con los entrenadores y perros de diferentes países en un terreno plagado de escombros en Alto Obrajes. Varios perros esperan en su jaula el turno para entrar en acción. El especialista que dirige el entrenamiento es Pedro Frutos, voluntario de la ONG–K9 Creixell, con sede en España. A lo largo de 25 años ha viajado a 14 zonas de desastre por terremotos en todo el mundo junto a su perro para rescatar víctimas.

Varias personas se han distribuido en distintos espacios del terreno con palas, martillos y picotas que golpean contra algunas calaminas o piedras que se encuentran en el lugar.

En algunos espacios, debajo de un montón de plásticos o en el interior de los huecos que presenta el terreno se han escondido personas. En medio del ruido, los perros, en su mayoría labradores o pastores alemanes, deben buscar y encontrar a las personas escondidas. Se toma el tiempo que cada uno de los animales precisa para llegar a la meta. La persona escondida tiene consigo un juguete que el perro recibe como premio. Hay diferentes dinámicas que el perro, además de encontrar a la persona, debe aprender: por ejemplo, a no abandonar a la víctima y a dar señales claras a los humanos, para que éstos reconozcan que debajo de los escombros se encuentra una persona.

Una vida dedicada al rescate

Pedro Frutos es español, de Cataluña, y es el máximo responsable de la formación de su unidad en todos los países. Su profesión es la jardinería, pero siempre está dispuesto a viajar con su perro adonde haga falta.

“Conseguimos desplazar a seis canes y seis guías a cualquier parte del mundo en 24 horas”, dice. “Enseñamos a los perros a buscar a una persona en cualquier situación, sea en edificios, en escombros, en la montaña y en deslizamientos de tierras. Los perros nos ayudan a detectar dónde se encuentran las víctimas para que podamos auxiliarlas lo más rápido posible”, agrega.

¿Cuántas personas ha rescatado con vida? “Ésa es la pregunta del millón. No sé. Aunque nunca hayamos salvado a ninguna, el sólo hecho de estar dispuesto a dejar a tu familia y exponerte a que te pueda pasar algo para rescatar a otras personas ya es suficiente. El número sólo es importante para los bancos. Nosotros trabajamos con el género humano y el número no nos interesa”, sostiene.

Sin vínculos con la víctima

Para Frutos, todos los rescates de los que ha sido parte han sido emocionantes, especialmente cuando se rescata a niños.

Sin embargo, estos voluntarios mantienen siempre una distancia con las personas que salvan. “Lo que ocurre es que nosotros no creamos vínculos con la víctima, para no padecer. Yo soy padre también. Cuando saco a un niño de los escombros, no le pregunto ni cómo se llama, porque crear un vínculo con él no me dejaría vivir. Me estaría preocupando de si le curaron el brazo roto o la cadera partida. Yo lo entrego a los equipos de bomberos que vienen con nosotros y ahí acaba mi misión”, dice.

Este entrenador de canes ha formado a equipos de salvamento alrededor del mundo; equipos de la Policía de Argentina, de Brasil y de Chile. Ha realizado labores de rescate en Turquía, Brasil, Chile, Indonesia, Pakistán, China y muchos otros países. De profesión Frutos es jardinero y su trabajo como rescatista es absolutamente voluntario. Su esposa y sus hijas lo apoyan en todo lo que hace, aun cuando viajar a zonas de desastre implique siempre un serio riesgo. “Hace cinco o seis años tirotearon a un equipo de rescate en Pisco, Perú. Éramos nosotros”, cuenta.

El hobby de Víctor Troncoso son los perros, desde siempre. Fue el primer formador en Chile de perros de rescate. Es entrenador profesional de canes y dirige una organización de rescate llamada Finders. Sus perros rescataron los cuerpos de los 54 jóvenes soldados chilenos que se perdieron en la nieve, en Antuco, en 2005, en lo que fue la segunda mayor catástrofe del Ejército chileno en tiempos de paz.

“Se rescató a esos niños y se les pudo dar una sepultura digna”, dice.

En el país

El coordinador nacional de la Unidad K9 de Bolivia es Richard Arana.

La unidad nació en Trinidad desde hace poco más de dos años, pero se trasladó a La Paz hace algún tiempo. La unidad K9 cuenta con cuatro perros y 25 voluntarios. Antes de ser aceptado como can de rescate, un perro, sin importar su raza, debe ser evaluado física y psicológicamente.

“No puede ser temeroso, debe ser independiente. Los perros entran solos, por ejemplo, a los edificios y para eso deben ser capaces de alejarse de sus entrenadores”, comenta Richard Arana y añade que en lo físico deben tener un olfato y una destreza específicos. Los miembros de la Unidad K9, además, están entrenados para asistir a las víctimas psicológicamente y conocen de primeros auxilios.

En el marco del evento internacional de esta unidad se trabajó en La Paz en zonas de deslizamientos, en los Yungas y en la Cumbre. La meta de esta organización es capacitarse para acudir a deslizamientos y desastres en toda Bolivia y, con el tiempo, intervenir también en el ámbito internacional, cuando las emergencias lo precisen.

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